Ves un movimiento en tu cuenta o en tu tarjeta y no sabes por dónde empezar. Este comprobador no te dice si el cargo es legítimo ni si te lo van a devolver: eso no lo puede saber una web. Lo que hace es algo más útil en ese momento: te pregunta qué tipo de apunte ves y en qué estado está, y te ordena los pasos según tu caso, con lo que conviene guardar y el texto para enviar a tu banco o al comercio.
Qué hacer, en este orden
Lo que conviene guardar
Tu texto para enviar
Cópialo, rellena lo que va entre corchetes y envíalo por el canal oficial (la app, el correo o el formulario de tu banco o del comercio). Nunca incluyas el número completo de la tarjeta ni tus claves.
Orientación general, no asesoramiento ni una decisión sobre tu caso: quién responde de un cargo lo determinan tu banco, el comercio y, si hace falta, el Banco de España o un juzgado. Las cifras concretas de plazos y obligaciones, con su fuente, están en las guías enlazadas. Lo que marcas no sale de tu navegador.
Cómo usar el comprobador
Son cuatro preguntas, y ninguna te pide un dato personal:
- Qué tipo de apunte ves. Lo encontrarás en el detalle del movimiento en la app de tu banco: compra o pago con tarjeta, recibo domiciliado (también llamado adeudo), transferencia o Bizum, un cobro que se repite cada mes o cada año, o un importe retenido. Si no lo sabes, elige «No lo sé» y te explicamos cómo leerlo.
- Si reconoces quién cobra. Hay tres situaciones muy distintas: conoces el comercio pero algo no cuadra (el importe, la fecha o que aparezca dos veces); no sabes quién cobra; o sabes con certeza que no lo has hecho tú.
- En qué estado está. «Pendiente», «retenido» o «autorización» significa que todavía no se ha cobrado en firme. «Contabilizado» o «liquidado», que sí.
- Si siguen apareciendo movimientos que no has hecho. Si la respuesta es sí, el comprobador pone la protección por delante de todo lo demás.
El resultado cambia en cuanto marcas una opción. Léelo entero antes de actuar: el orden de los pasos es lo que importa.
Qué significa cada resultado
Protege primero, investiga después. Aparece cuando dices que no has hecho tú el movimiento o que siguen saliendo movimientos nuevos. El orden es siempre el mismo: cortar la vía por la que están cobrando (apagar o bloquear la tarjeta, cambiar claves si la cuenta puede estar comprometida), avisar a tu banco por su canal oficial y dejar constancia, guardar las pruebas, y solo entonces averiguar quién hay detrás. Si al investigar resulta que sí era una compra tuya o de alguien de casa, retira el aviso con la misma claridad con la que lo pusiste.
Parece una retención, no un cargo en firme. Hoteles, gasolineras y alquileres de coche bloquean un importe antes de saber cuánto cobrarán. Mientras esté retenido no se ha cobrado, y el comercio es quien tiene que enviar el importe definitivo o liberar la autorización. Lo que no debes dar por hecho es que desaparecerá sola en un plazo fijo: si tarda, pregunta al comercio y al banco.
Es un recibo domiciliado. Los recibos se cobran con tu autorización previa y tienen una vía de devolución propia desde la app del banco. Devolver el recibo no cancela el contrato que hay detrás: eso se hace con la empresa, por escrito. Si ni siquiera reconoces a la empresa que lo emite, se trata como no autorizado y se pide al banco que compruebe el mandato.
Una transferencia o un Bizum no se reclama como una compra con tarjeta. Lo decisivo es quién ordenó el pago y cómo: si lo enviaste tú, aunque te engañaran, el banco lo tratará de forma distinta a un acceso ajeno a tu cuenta. Por eso el comprobador te pide contarlo con precisión desde el primer aviso.
Un cobro recurrente. Las suscripciones se cobran desde donde se contrataron, que no siempre es la empresa del servicio: puede facturar Apple, Google, Amazon o PayPal. Cancelar en el sitio equivocado no para el cobro, y cambiar de tarjeta tampoco cancela el contrato.
Conoces el comercio, pero algo no cuadra. Dos líneas en el extracto no siempre son dos cobros: una puede ser la autorización y otra el cargo definitivo. Antes de reclamar, compara el estado de cada línea y pide el justificante al comercio, que es quien puede anular un cobro duplicado.
No sabes quién cobra. La mayoría de los cargos «desconocidos» tienen explicación: un nombre comercial distinto al de la tienda, una renovación, una compra de alguien de casa o un intermediario de pagos. Hay que comprobarlo en los historiales habituales (Amazon, Apple, Google, PayPal, Microsoft) y, solo si no aparece por ningún lado, tratarlo como no autorizado.
El texto para enviar
Cuando el caso lo pide, el comprobador redacta una comunicación lista para copiar: el aviso de operación no autorizada para tu banco, la solicitud de devolución de un recibo o la reclamación a un comercio. Rellena lo que va entre corchetes y envíala por el canal oficial: la app, el formulario o el correo que figura en la web de tu banco o del comercio, nunca por un enlace o un número que hayas recibido en un mensaje. Pide siempre que te confirmen la recepción por escrito o con un número de referencia.
Un detalle que no es menor: en ningún texto hace falta el número completo de tu tarjeta, tus claves ni un extracto entero. Con la fecha, el concepto tal como aparece, el importe y los últimos dígitos basta.
Lo que el comprobador no hace
- No decide quién tiene razón. Si tu banco se niega a devolver un cargo o discute tu responsabilidad, el siguiente paso es una reclamación por escrito y, si hace falta, una revisión de tu caso concreto; no una respuesta automática.
- No contiene las cifras de los plazos. Los plazos y las obligaciones concretas de la ley de servicios de pago (cuánto tiempo tienes para comunicar una operación, en cuánto debe devolverla el banco, cuánto para devolver un recibo) están en las guías enlazadas, con su fuente oficial y la fecha en que se comprobaron. Aquí preferimos enlazarte a la cifra verificada antes que repetirla sin contexto.
- No sustituye a tu banco. Nosotros no podemos bloquear una tarjeta ni parar un cargo. Si crees que alguien está usando tu tarjeta, lo primero es siempre la app de tu banco.
Privacidad
Lo que marcas en el comprobador no sale de tu navegador: no se envía a ningún servidor, no se guarda y no se comparte. El texto que te redactamos se genera en tu pantalla y solo tú decides a quién se lo mandas.